El paraíso en la otra esquina. Mario Vargas Llosa.
He disfrutado muchas cosas de Vargas Llosa y otras no tanto y otras me parecen soporíferas. En el momento que se publicó esta novela la compré influido por la avalancha de reseñas que se deshacían en halagos.
El tema de la felicidad visto desde dos puntos de vistas dispares y en tiempos diferentes era atractivo. Así como el enfoque que cada protagonista daba a su propia visión de la felicidad.
Primero está Flora Tristán, luchadora, anarquista, convencida en transformar la sociedad a través de un socialismo primitivo. Flora lucha por la felicidad colectiva, por lograr que un administrador universal haga del mundo un sitio menos injusto. Luego su nieto, Paul Gauguin, el célebre pintor que busca la felicidad pero fuera de la sociedad, convencido de que en ella no hay nada verdaderamente humano, por lo que hace una travesía física y espiritual por Bretaña y luego Tahití. Mientras su abuela luchaba por un estado que velara por la felicidad colectiva, Gauguin alegaba que la felicidad era un bien individual e intraducible para otro ser humano, por lo que cada quien debía buscarla a su modo. Interesante ¿o no? La lucha colectiva versus la individual, Vargas Llosa pretende mostrar los matices de ambos anhelos.
Me gustó el arranque de la novela y el personaje de Gauguin que abandona todo y se va vaciando para luego llenarse nuevo. Sin embargo el esquema de un capítulo para cada personaje me aburrió. Además que Vargas toma partido (en mi opinión) por Gauguin y su lucha individual (no es de extrañar porque ese es uno de los más caros ideales del liberalismo en el que milita el autor). Es su derecho como persona, pero como autor va cayendo en el sermón y va dejando a Gauguin como una vida ejemplar, mientras que Flora va quedando como una luchadora contra molinos de viento.
Al mismo tiempo el estilo se va volviendo pesado y llega un momento que solo parece estar vaciando información, tirando todo el iceberg en la mesa en lugar de mostrar solo la punta como recomienda el bueno de Hemingway y darle el giro de interés a través de la ficción.
En su momento gustó mucho esta novela, pero para mí no cubrió las expectativas. Me pareció que las notas sobre el libro eran más interesante que la historia misma. Recuerdo que luego lo vendí en mercado libre por 20 bolos.
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