miércoles, 21 de septiembre de 2011

DIA 01: EL QUE LEÍ DE UNA SENTADA

La muerte del monstruo come piedra. Laura Antillano.


En realidad lo leí en dos o tres "sentadas" en el autobús Valencia-Maracay. Yo viajaba dos días a la semana en el año 2002 para dar clases particulares de matemáticas. Me había graduado el año anterior y ya me acercaba al angustioso primer año de desempleo. 
Un día en una clase de inglés en Valencia la profesora me preguntó a qué me dedicaba, yo, avergonzado por haber dejado de ser un productivo estudiante para ser un desempleado más, mentí y dije que daba clases de matemáticas y física temporalmente, por supuesto, mientras me salía algún contrato en alguna de las transnacionales que se estaban peleando por mi CV (de ese tamaño eran las fantasías que inyectaban en la universidad).  . 

Entonces ella me preguntó si podía darle clases a sus hijos y yo dije que sí, que debía revisar mi agenda, pero que tal vez podría hacerlo. Así nació mi primer empleo, luego ella me recomendó a otras madres desesperadas y así llegué hasta Maracay. 

Esta novela me acompañó en esos periplos y trataba de una joven y sus amigos recién graduados, aún sin empleo que se negaban a formar parte del engranaje social Universidad-trabajo productivo-novi@-espos@-familia-hij@os. Sin embargo, los amigos en su desespero material y existencial van cediendo hasta que van encajando. Uno de los primeros en saltar la talanquera fue el novio de la protagonista que entró en IBM y rápidamente encaja en los mecanismos de una sociedad venezolana pretendidamente pujante de los años 70.

La angustia de la protagonista era la mía, también me preocupaba ser consumido por la sociedad de las convenciones, y al mismo tiempo trataba desesperadamente de ingresar en ella. Ese conflicto se fue disipando con el tiempo hasta encontrar la tregua.

Este libro fue un gran compañero de viaje. Y además autografiado por la autora, una joyita.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola!, yo no tengo ese libro, pero comparto lo que dices acerca de lo de "encajar". Si, es un conflicto bastante fuerte porque uno lucha por un espacio personal para desarrollar sus sueños, sus propios proyectos, y no sólo para alcanzar las irritantes metas que nuestra formación sistemática reclama (en el empleo, a nivel económico, familiar, etc.). Odiaba cuando en la universidad una de las profesoras decía que las mujeres la teniamos difícil, porque nuestra vida era una maratón, que el tiempo apenas nos alcanzaría para buscar un empleo, trabajar ("hacer carrera"), casarnos, tener los hijos (antes de de que la edad lo impidiera), y envejecer, todo en el tiempo justo. Y a mí no me llamaba la atención en lo más mínimo su "visión" de la vida, y a la vez me angustiaba que fuera así. También, igual que tú, he aprendido mucho más desde entonces. Muy interesante tu blog, te seguiré leyendo, saludos.

Ithaca dijo...

Gracias Rachel por tus comentarios. "Encajar" nos cuesta tanto a algunos que terminamos pensando si en serio vale la pena el esfuerzo.

Si realmente solo somos fósforos destinados a prender y consumirse en una carrera de metas impuestas por el "sentido común" de la sociedad.