miércoles, 5 de enero de 2011

La Afirmación Cristopher Priest

La Afirmación

“Con la imaginación, yo había rescatado mi vida.”

La Afirmación. Cristopher Priest.

Si este libro se convierte alguna vez en película creo que la vería sólo si David

Cronenberg la dirigiera. Aunque ya Cristopher Nolan ha adaptado un libro de Priest (El prestigio – El gran truco), su tendencia de desmenuzar los textos y potabilizarlos para el gran público le restaría la emoción que deja esta obra en la que el lector se va introduciendo hasta un desconcertante final que sólo puede ser resuelto por el mismo lector. A quien se le debe prohibir, por cualquier medio, que le ponga la mano encima es a M. Nigth Shyamalan, porque se quedaría en la mera anécdota, bastante atractiva, pero incompleta para abarcar todos los matices que aborda esta novela.

Leí en alguna parte que Priest era considerado el Borges inglés (como si hubiese alguien más inglés que Borges), pero esto es inexacto porque Priest carece del recurso libresco que tanto usó Borges para construir sus historias. Aunque ambos comparten la construcción de la realidad como una ficción, un texto de alguien más, un ente externo, lejano de lo divino, que nos escribe y reinventa cada día.

Y en este punto es el que identifico la construcción de la primera parte de La Afirmación. Aunque el libro no está dividido formalmente en secciones detectamos que se divide en cuatro partes, o cuatro actos. Sin alejarse del clásico esquema exposición-nudo-clímax-desenlace. En la primera parte conocemos a Peter Sinclair, de 29 años, químico de profesión al que se le juntan un lote de pequeñas tragedias: muere su padre, pierde su empleo, también a Gracia – su novia – y finalmente se queda sin un sitio donde vivir.

Ya en cuadro de tristeza cercano a la depresión Peter nos dice: “Aun así, imaginé que conseguir otro empleo iba a ser para mí un juego de niños. Yo tenía idoneidad y experiencia, y estaba dispuesto a amoldarme, pero eran muchos los graduados en ciencias que quedaban cesantes al mismo tiempo, y pocos los puestos disponibles.” Cuando me tropecé por primera vez con esta novela, hace más de un año, yo estaba desempleado, también en mis 30, joven aún, pero con experiencia ¿cuántas veces me dije eso a mi mismo? Ver nuestras propias pequeñas y grandes tragedias reflejadas por alguien más me tranquilizó, me dio ánimos, me hizo ver que no estamos solos en el mundo y que los reveses son la piedra corriente del flujo de vivir.

En ese estado su padrino le presta una casa de campo abandonada en la que puede vivir a cambio de que la vaya arreglando en el transcurso de los meses hasta el verano siguiente. Peter se instala en la casa y va haciendo los trabajos de refacción al mismo tiempo que decide poner cierto orden en su vida emocional escribiendo lo que en un principio es una especie de diario y luego se convierte en una autobiografía novelada.

Así que la primera parte podría leerse como una reflexión sobre la escritura, el acto de escribir y los fantasmas que abordan al escritor al momento de armar una historia (la autocrítica, la sensación de ridiculez al quedar expuesto en el papel, la emoción de expiar los demonios internos). Nos dice Peter cuando empieza a revisar sus primeras páginas: “Era como si hubiese agotado mi forma de escribir. Me acometió de pronto una tremenda timidez y empecé a preguntarme qué había hecho, cómo podría continuar. Leí una página cualquiera y me pareció ingenua, obsesiva, trivial y sin ningún interés.” Además de desempleado también me gusta escribir, y este desasosiego descrito por Peter que me aborda muchas veces al construir un texto. Por lo que si me había enganchado con la pequeña tragedia de Peter, pues ya no podía soltar el libro al leer esto.

Esta primera parte también aborda la vida del escritor, su necesidad de encierro, de aparente soledad, de la búsqueda de el lugar del escritor, como en la novela de Victoria De Stefano, ese espacio en el que el escritor se acompaña de su propia historia, de sus personajes y se sumerge en la trama. Cosa que el mundo común y corriente no entiende y confunde con misantropía, manía o locura. El escritor nunca está solo cuando está con su obra.

Para Peter la verdadera locura es la vida automática de su hermana Felicity (matrimonio, niños, mascotas, casa en los suburbios), su falta de destino pero lleno de actividades y quien lo saca de su idílico encierro creativo al ver que no había avanzado mucho en la reparación de la casa. Ella lo obliga a terminar y de paso se lo lleva cual niño recogido para su hogar. En esta parte sabemos poco de Gracia, su ex novia, sólo nos dan pistas de su problemática relación de pareja.

Entonces viene la segunda parte del libro que es el manuscrito de Peter. Vemos el mundo construido por él: la ciudad de Jethra (en sustitución de Londres) de la que viene el Peter ficticio. Luego El Archipiélago, unas islas tropicales en las que está la isla de Collago sede de un instituto clínico muy particular. Este instituto ha desarrollado la Atanasia, un tratamiento médico que impide el envejecimiento y el decaimiento de las facultades mentales, la recuperación definitiva de cualquier enfermedad (para el momento que se publicó La Afirmación aún no se había descubierto el SIDA) y en definitiva la inmortalidad. Lo que lleva al conflicto de ¿quién merece la atanasia? ¿Los ricos que puedan pagarla? ¿Sólo los enfermos terminales? ¿Toda la humanidad? El instituto a cargo del procedimiento decide entonces hacer una lotería global.

El protagonista del manuscrito es Peter Sinclair y es un ganador de la lotería. Conoce a Seri, una empleada de la lotería que le sirve de guía y con quien desarrolla un romance. Peter tiene sus dudas sobre la Atanasia, pero Seri lo convence de recibir el tratamiento. Algo que desconoce el público sobre el procedimiento es que al inyectar una serie de enzimas y hormonas se restituyen partes del cerebro lo que produce un estado de amnesia y el paciente debe ser “rebooteado”. A través de un procedimiento de reeducación la persona recobra sus habilidades y su personalidad.

Aquí Priest aborda el tema de la memoria y la identidad, ¿la identidad es una sola y unívoca? ¿O es la construcción que se va haciendo sobre la memoria? Por lo tanto, ¿qué perderíamos de nuestra personalidad, de nosotros mismos, si nos arrancaran un pedazo de la memoria? ¿Vale la pena conservar todos los recuerdos? ¿Vale la pena recordar quiénes éramos?

El instituto tiene un cuestionario estandarizado para ayudar a los pacientes a restituir su memoria, pero Peter duda del cuestionario y entonces entrega algo que será de mucho más ayuda: un manuscrito autobiográfico que hizo hace un par de años (el Peter de Jethra tiene 31 años y el de Londres 29).

Cuando Peter decide finalmente someterse al proceso de Atanasia entonces empieza la tercera parte del libro (en la que Cronenberg se luciría): el intercambio entre Londres y Jethra: el Peter de Londres se ha reconciliado con Gracia y viven juntos de nuevo, sin embargo, un fantasma acosa a Peter mientras está con ella. El de Seri, quien se aparece en todas partes, y le dice que él no es feliz y debe volver a las islas. Conocemos la conflictiva relación de Peter y Gracia, las exigencias de Gracia al encierro de Peter, la incapacidad de éste de escapar a las visiones de Seri. Su conflicto por no saber cómo corresponder a Gracia, su enganche con su relación difícil.

Entonces el Peter de Jethra vuelve en sí del procedimiento de la Atanasia, y es ayudado por Seri y una doctora en su proceso de recuperación de la memoria y usan el manuscrito que es una especie de autobiografía novelada en la que un Peter Sinclair vive en una ciudad imaginaria llamada Londres y se queda sin empleo y va al campo, tiene una relación difícil con una mujer llamada Gracia y todo cuanto se ha leído en la novela.

A partir de ese punto vemos que no hay dos Peter, siempre ha sido el mismo, navegando entre dos mundos ¿cuál es el imaginario? En lo que sería la cuarta parte Peter trata de desentrañar las raíces de sus conflictos internos saltando del Archipiélago a Londres. No sin unos cuantos giros que enganchan y nos van mostrando a otro Peter, a uno que ha permanecido oculto bajo la capa de los manuscritos y el libro mismo que tenemos en las manos.

El desenlace puede ser catalogado de abrupto, pero al mismo tiempo sutil en sus sugerencias.

La Afirmación es una novela que penetra exhaustivamente en el mundo de los sueños, la ficción, la realidad, la memoria, los conflictos de pareja. Una obra en la que llegamos a dudar de la existencia de Londres y aceptamos la de Jethra y el Archipiélago. En fin, todo lo que le faltó al Origen de Nolan y fue apenas tocado.

¿Qué es lo que se afirma en esta novela? Quizás que la existencia sea, en definitiva, solo una decisión.

No hay comentarios: